El brillo verde de la raya amarilla es el resultado de su capacidad de reflejar la luz con la ayuda de sustancias endógenas. La función de esta luminiscencia no está clara, pero la raya podría utilizarla para comunicarse con otros miembros de su especie y como una forma de camuflaje.
La raya amarilla, que mide menos de 75 centímetros de largo, es capaz de vigilar atentamente su entorno, ya que sus ojos están situados en el punto más alto de su cuerpo plano y casi circular. Una característica adicional de seguridad es la púa puntiaguda, similar a una daga, cubierta de piel venenosa, que se encuentra en la parte posterior de su cola. Utilizada para la autodefensa, la picadura resulta muy útil cuando la raya está sujetada por la boca de un tiburón, cuando agita su cola a la velocidad del rayo y apuñala al agresor.